jueves 26 de enero de 2012

2012: LA GRAN TRANSFORMACIÓN U OTRA GRAN FRUSTRACIÓN (I PARTE)

Cuando incluimos en el título “La gran transformación u la gran frustración” queremos hacer un paralelo con aquellos momentos previos y los resultados posteriores de cuando el pueblo cifrara sus esperanzas de cambio en personas y sus agrupaciones políticas que los respaldaban en esos momentos.



Desde la segunda mitad del siglo pasado hay hechos concretos que sirven para este análisis. Uno de ellos fue el gran paro nacional del 19 de julio de 1977 que motivó la convocatoria a la Asamblea Constituyente de 1979 como preámbulo a las elecciones generales de 1980. Lamentablemente ese gran movimiento de masas no contó con una vanguardia organizada y el resultado fue el regreso al gobierno de Fernando Belaunde Terry, quien con poses populistas lo que hizo fue seguir profundizando la dominación imperialista en nuestro país, cediéndole la posta en 1985 al primer gobierno del Apra con Alan García.



Frente al tremendo malestar del pueblo, producto de la política económica del aprismo que condujo a una gran hiperinflación que beneficiaba a los llamados doce apóstoles y a los grupos de poder económicos internacionales, para las elecciones de 1990 el candidato Alberto Fujimori de CAMBIO 90 recibe el respaldo de la mayoría del pueblo incluido de las organizaciones de izquierda. Y como es harto conocido, luego de un comienzo donde en su gabinete incluyó a personajes vinculados a sectores progresistas de ese entonces, mediante el autogolpe del 5 de abril de 1992 y la Constitución Política de 1993 instauró la dictadura fujimontesinista y la aplicación del modelo económico neoliberal. Una vez más el pueblo tuvo que asimilar la frustración de haber hecho ganar una elección pero seguir siendo los convidados de piedra o los permanentemente explotados.


Luego de la caída de Fujimori, y durante el gobierno de transición de Paniagua, se pensó que había llegado el momento para dejar atrás el modelo económico neoliberal dejando de lado la Constitución fujimorista de 1993 y retomando la Constitución de 1979, sin embargo la presión de los partidos de la derecha peruana y lo grupos económicos que controlan los poderes del estado empezaron a defender la carta magna de 1993 por que se adecuaba a sus intereses. En este caso el pueblo vio frustradas sus esperanzas de recuperar sus derechos laborales eliminados y a la vez tener que seguir aceptando la penetración económica de capitales extranjeros.


De esta manera quedó establecido que todo gobierno que asumiera el mando del país tendría que sujetarse a lo que el fujimorismo había delineado como modelo político y económico, es decir sujetarse al sistema capitalista y su modelo económico neoliberal. Por eso no es de extrañar que Alejandro Toledo fue como él mismo dijo “el constructor del segundo piso del fujimorismo”, al margen de algunas poses populistas con las cuáles logró captar respaldo en algunos sectores del pueblo, la esencia de su gobierno fue servir a los intereses del imperialismo norteamericano y a los grupos financieros internacionales. La dación de las diferentes leyes en su periodo, todas tienen la marca del neoliberalismo, que lógicamente significó otra gran frustración para quienes participaron en la famosa “Marcha de los Cuatro Suyos”, acción por la cual recibió el respaldo ciudadano. Su final con 4% de aprobación al final de su período es muy elocuente al respecto.


No hay que olvidar que el tema de los proceso electorales en un sistema como el nuestro está normado por leyes que responden, incluso, al modelo económico existente, y hasta ahora todos los gobiernos que tienen como base jurídica la Constitución de 1993 están sujetos a orientar su accionar bajo el modelo neoliberal. Es decir son aplicadores del modelo económico neoliberal.


Por eso es que, cuando Ollanta Humala para las elecciones del 2006 y 2011 levanta la bandera de Asamblea Constituyente para elaborar una Nueva Constitución, recibe el respaldo mayoritario de los trabajadores que exigen el retorno de sus derechos laborales y de los partidos políticos progresistas y de izquierda porque esa es una de sus banderas de lucha. El compromiso de Ollanta Humala y de quienes conforman el Partido Nacionalista y el frente Gana Perú fue hacer que esos sueños y esperanzas del pueblo se denominara la Gran Transformación; una gran transformación que el pueblo peruano por años ha buscado y ha venido apostando, en los procesos electorales, por quienes coyunturalmente saltaban a la palestra y se “identificaban” con sus reclamos.


El triunfo de Ollanta Humala en las últimas elecciones no ha sido con sus banderas propias ni su programa original. Es muy conocido por todos que la derecha, aun habiendo perdido en la primera vuelta, fue el que puso condiciones para que Ollanta abandonara sus proyectos primigenios y adoptara la llamada “Hoja de Ruta” que no es otra cosa que su reconocimiento y respeto a la Constitución fujimorista de 1993 y, por lo tanto, el mantenimiento del modelo económico neoliberal. Así las cosas, para la derecha y los grupos de poder económico, ya no importaba quien ganara. Keiko u Ollanta, ya se habían asegurado que el sistema se mantendría incólume.


Del primer gabinete Lerner al segundo gabinete Valdez, lo único que han cambiado son algunos nombres, pero en ambos figuran como piezas fuertes en el tema económico a los mismos, Castila en el MEF y a Velarde en el BCR, los demás son pura comparsa.


Y si una Gran Transformación requiere cambiar las reglas de juego en el tema económico, principalmente, ¿Será posible seguir hablando de ella si seguimos teniendo como base jurídica la Constitución neoliberal de 1993? O ¿estamos en camino a otra gran frustración del pueblo peruano? (CONTINUAREMOS)



02/01/2012
MI PALABRA
Felipe Torres Andrade
Ex Secretario General SUTE 14
San Juan de Miraflores, Lima, Perú

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